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All about MadridArquitectura de la Gran Vía
La Gran Vía es un inventario de los principales estilos arquitectónicos de la primera mitad del siglo XX. Abierta en 1910 para agilizar el tráfico entre el Barrio de Salamanca y el de Chamberí, supuso la desaparición de cuatro calles, dos conventos y un mercado. Sin embargo muy pronto la avenida se convirtió en la fachada más singular de Madrid y desde entonces, las grandes compañías, los cines, los teatros, las tiendas de calidad y las cafeterías de moda compiten en la Gran Vía con arquitectura y diseño de altísimo nivel.
En el primer tramo, hasta la Red de San Luís, los templetes, las mansardas y las fachadas modernistas, clasicistas y eclécticas dan a la calle cierto aire europeo. A continuación, hasta la Plaza de Callao, la avenida se ensancha y acoge las primeros superficies comerciales que se abrieron en la capital. Destacan el rascacielos más antiguo del continente, el edificio Telefónica, y algunas obras singulares del racionalismo madrileño, como el Capitol y el Cine Callao. En su último tramo, hasta la Plaza de España se encuentran los grandes teatros, las salas de fiestas y los hoteles que hacen de la Gran Vía el eje de la vida nocturna en la capital.
Edificio Metrópolis
Es posiblemente una de las imágenes más conocidas de la Gran Vía. La puerta de entrada a la calle, fotografiada infinitamente y uno de los emblemas de Madrid. Originariamente, el edificio fue un encargo de la compañía de seguros La Unión y el Fénix, la cual convocó un concurso internacional para elegir el proyecto que debía construir su sede social.
La parcela elegida, céntrica y muy bien situada, en la confluencia de la calle de Alcalá con la del Caballero de Gracia, posibilitaba una serie de recursos que los arquitectos ganadores del concurso, los franceses Jules y Reymond Fevrier, entendieron a la perfección: la esquina se domina por un cuerpo en forma de rotonda, dotado de columnas pareadas y levantado sobre un zócalo almohadillado que se coronaba por una cúpula rematada por una estatua de La Unión y el Fénix. Dicha rotonda hacía de nexo entre las fachadas enfrentadas a las calles de Alcalá y Caballero de Gracia, las cuales se articulaban, al igual que aquélla, con un cuerpo central de dos alturas erigido sobre el mismo zócalo almohadillado y coronado por una línea de mansardas. El edificio está además abundantemente decorado con grupos escultóricos de distintos artífices, entre los que destacan las composiciones de Mariano Benlliure.
El edificio cambio su denominación de La Unión y el Fénix en 1975, cuando dicha compañía vendió su sede social a favor de la empresa Metrópolis. Ésta incorporó su nombre en una gran cartela dispuesta debajo de la cúpula, además de la instalación de una Victoria alada de bronce, obra del escultor Federico Coullaut, que sustituyó la estatua de La Unión y el Fénix originaria.







