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Historia de la Puerta del Sol


El origen de la tan transitada Puerta del Sol se remonta a la Edad Media. En un principio, la actual plaza, era parte de un barranco: el de la Zarza en su nacimiento y el de San Ginés, a continuación. En dicho surco fluía el arroyo de San Ginés, que nacía muy cerca de la zona y discurría por la calle del Arenal. En verano, solía secarse y llenarse de las arenas que bajaban de las pendientes (hoy bocacalles laterales). Dicho arenal dio nombre a la conocida Calle del Arenal.

Cartel de la Puerta del Sol

En 1438 se construyó la cerca del Arrabal. Esta cerca recogía los arrabales medievales que habían ido creciendo extramuros, en torno a la muralla cristiana del S. XII y se construyó una nueva puerta que sustituyó a la de Guadalajara en 1478. Parece que el nombre de la puerta procede de un sol que adornaba la entrada por estar orientada hacia el este.

La Puerta del Sol en el plano de Texeira (1656). La Puerta del Sol en el plano de Texeira (1656).

Poco después, en 1498 se empedró la “calle Grande de la Puerta del Sol”, lo que significa que la plaza era un espacio amplio que daba salida a los caminos de Alcalá y del Prado (actual carrera de San Jerónimo). Pero, no será hasta 1560 aproximadamente cuando la Plaza empiece a tener un aspecto más parecido al que conocemos, con la construcción de los principales edificios.

Hospital e Iglesia del Buen Suceso

En un principio era un hospital itinerante que acompañaba a la Corte española fundado por Isabel la Católica en 1489. Fue Carlos I quien lo trasladó definitivamente a Madrid.

La manzana trapezoidal situada entre la calle de Alcalá, la Puerta del Sol y la Carrera de San Jerónimo estuvo ocupada por el Hospital desde 1529 y por la Iglesia del Buen Suceso desde 1607, destinado principalmente a enfermos de peste. En 1854 ambos edificios fueron derribados para la reforma y ensanche de la Puerta del Sol.

La Puerta del Sol en 1852. Al fondo, la Iglesia del Buen Suceso. La Puerta del Sol en 1852. Al fondo, la Iglesia del Buen Suceso.

Convento de San Felipe el Real

Situado al comienzo de la Calle Mayor se construyó en 1547 este convento de agustinos calzados fundado por Fray Alonso de Madrid. Estaba edificado sobre un gran pedestal conocido como las “Gradas de San Felipe”, uno de los tres más importantes mentideros de la Villa.

El claustro renacentista, obra de Andrés de Nantes, era uno de los mejores de Madrid. En 1718, el convento y la iglesia sufrieron un incendio, pero fueron reconstruidos. Después, durante la Guerra de la Independencia serían ocupados por los franceses. Y finalmente en 1838 fue derruido, con la desamortización de Mendizábal. En su lugar se construyó el primer edificio de apartamentos de la ciudad, conocido como las “Casas de Cordero”.

Convento de San Felipe, destruido en 1838. Convento de San Felipe, destruido en 1838.

Convento de la Victoria

Poco después de la construcción del convento antes citado, en 1561, fray Juan de la Victoria, de la orden de San Francisco de Paula de los Mínimos, solicitó al rey Felipe II la construcción de otro convento.

Dicho edificio se levantó en la manzana comprendida entre la Puerta del Sol y las calles de la Victoria, de la Cruz, Cádiz y Carretas. Como el anterior, su pervivencia duró hasta la desamortización de Mendizábal en 1836, año en que fue derruido.

Real Casa de Correos

No será hasta 1768 cuando se construya la Real Casa de Correos, del francés Jaime Marquet. El edificio ha albergado a distintas instituciones como el Ministerio de la Gobernación, la Dirección General de Seguridad después y, actualmente, la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

El característico reloj de su torre – que cada Nochevieja marca las doce campanadas – data de 1865 y fue un regalo del prestigioso relojero Ángel Rodríguez Losada. Desde su colocación no ha sufrido nunca averías importantes y funciona a la perfección. 

Reformas de la Puerta del Sol

A mediados del S. XIX, la Puerta del Sol será reformada ya que sus dimensiones se habían quedado pequeñas para el trasiego que la plaza vivía diariamente.

Se presentaron varios proyectos, siendo finalmente el ingeniero Lucio del Valle quien se encargó de su remodelación entre 1857 y 1862, ampliando la plaza a 12.520 metros cuadrados de los ochocientos existentes.

Imagen de la plaza, anterior a 1857. Imagen de la plaza, anterior a 1857.

 

Desaparecieron algunas calles como las de la Zarza (observar la primera ilustración del plano de Texeira, al inicio de este artículo), Peregrinos, Cofreros y el Callejón de la Duda y se construyó el edificio situado entre las calles del Carmen y de Preciados. Después de la desaparición de la iglesia del Buen Suceso, en ese mismo lugar, se construyó el Hotel París en 1863.

Inicio de lo que luego sería la Calle Arenal. La torre de la izquierda corrresponde a la Iglesia de San Ginés. Imagen anterior a 1858. Inicio de lo que luego sería la Calle Arenal. La torre de la izquierda corresponde a la Iglesia de San Ginés. Imagen anterior a 1858.

En 1860 una gran fuente se erigía en el centro de la plaza, con unos surtidores que elevaban el agua dieciocho metros. En 1950 se colocaron otras dos fuentes y la placa del kilómetro cero frente a la Comunidad de Madrid.

La plaza en 1860 La plaza en 1860

Una nueva reforma en 1986, en la que primaron las zonas peatonales, condujo a que fueran sustituidas las fuentes por otras nuevas. También cambiaron las farolas por otra de diseño más moderno, conocidas como “supositorios”. Su instalación provocó el rechazo de los madrileños que no aprobaban el estilo de las mismas. Tiempo después, se consiguió que fueran sustituidas por las de estilo “fernandino”.

En los años 30 del pasado siglo. En los años 30 del pasado siglo.

Recientemente en junio de 2009, han terminado las obras para la construcción de un gran intercambiador de transportes. De nuevo, el acceso al mismo ha suscitado la polémica, ya que su forma de iglú en hierro forjado no se ajusta lo aconsejable a la estética de la plaza.

Elementos ornamentales

Un hito en la historia reciente de Madrid es la estatua del Oso y el Madroño. Situada en 1967 enfrente del edificio de Tío Pepe ha servido durante años de punto de encuentro de los madrileños. Posteriormente fue trasladada al inicio de la calle del Carmen y ha vuelto a su lugar original en septiembre de 2009.

La estatua de Mariblanca, reproducción de una antigua escultura que adornaba la fuente que allí estaba también ha vuelto a su origen, situándose ahora al comienzo de la calle Arenal.

En 1994 también se instaló en la plaza la estatua ecuestre de Carlos III. Es una reproducción en bronce de Miguel Ángel Rodríguez y Eduardo Zancada de la obra de Juan Pascual de Mena que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Por último, dos placas cuelgan de la fachada de la Real Casa de Correos, una dedicada a los héroes del levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 y otra, más reciente, a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y a las personas que colaboraron en la catástrofe.

Articulo extraido de http://www.historiademadrid.com

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